Los Cristales de Compañía

Los Cristales de Compañía son aquellos minerales que elegimos y que nos acompañan para potenciar, desbloquear, fortalecer o sanar alguna de nuestras cualidades y virtudes personales, ya que ninguno puede otorgarnos nada que no sea ya nuestro de manera potencial.

Se utilizan como una especie de “muleta” (amuleto) en el que nos apoyaremos energéticamente, hasta recuperar o fortalecer una cualidad positiva y personal; no hay ningún atisbo de superstición en este hecho, sino, por el contrario, la libre elección de que así sea.

La palabra amuleto deriva del vocablo árabe Jamalet, que significa “llevar”, es decir llevarlo encima o cerca del cuerpo.

La estructura mineral tiene como base la luz, el color, la transparencia y la conciencia cristalina, y el hecho de sentirnos atraídos por uno en concreto más que casual es causal. Funcionan por magia simpática (antigua denominación de la ley de atracción), es decir, poseen la capacidad vibracional de atraer la energía que pretendemos, el objetivo en donde enfocamos nuestra atención y nuestra dirección de propósito.

Si sostenemos nuestro Cristal de Compañia frecuentemente entre las manos para meditar o si lo llevamos con nosotros a determinados lugares de poder, permitiendo conscientemente que reciba las vibraciones telúricas de dicho enclave, nos aporta su frecuencia vibracional positiva. Nos otorga la posibilidad de conocernos mejor, desarrollar nuestros dones y cualidades personales y nos ayuda a sobreponernos a nuestras dudas, temores y supersticiones, pues su base al igual que la nuestra es cristalina y luminosa.

Todo vibra,  todo esta vivo, todo cuanto nos rodea posee, en si mismo, un propósito de existencia: la magia de la vida, que constituye el mayor de los misterios, el misterio de la evolución.

Los cristales de Compañía no se rigen por las mismas leyes perecederas en las que se expresa la energía en la materia: tanto animales (incluido el hombre) como vegetales están sometidos al proceso de la ley del tiempo, sin embargo estos a menos que se nos caigan de las manos, pueden perdurar más allá del tiempo sin enfermar, ni envejecer, ni morir. Tan sólo son resonadores, atractores y equilibradores de nuestras cualidades y dones.

Documentado en los libros de Nina Llinares

Todas las terapias energéticas tienen la facultad de restaurar y balancear nuestras energías, pero como en cualquier otro ámbito nos sentiremos atraídos por aquella o aquellas más afines a nosotros. Algunas veces nos las acercaran la intuición y otras veces lo descubriremos experimentando hasta descubrir la que mejor nos equilibra.

Los Cristales de Compañía también se utilizan en sesiones individuales como terapia armonizadora de forma que al colocarlos sobre un chakra, le recuerda a este su vibración original, y como complemento de una sesión  de Reiki o Técnica Metamórfica.

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