El Agua tiene Memoria

Masaru Emoto tenía una misión: convencer al mundo de que el agua es “El Alma del Universo”, de que es conciencia líquida y de que la estructura molecular del agua registra las vibraciones de sonidos, colores, formas, palabras, emociones y pensamientos. Decía que el agua graba las intenciones de cada uno. Y se las devuelve.

Hace más de 25 años buscó el modo de visualizar el poder sanador de los preparados homeopáticos, que empleaba como terapeuta, cuya base es el agua, y demostró que esta tiene memoria, que registra las vibraciones de cualquier sustancia disuelta en ella,  incluso si la disolución es infinitesimal y no detectamos en esa agua ni una sola molécula de dicha sustancia. 

La información de la sustancia queda registrada en el agua.

Uno sus experimentos fue disolver una gota de aceite esencial de flor de cerezo en agua destilada, congelarla y luego descongelarla lentamente. Se fueron formando cristales, visibles sólo al microscopio. Los fotografió y filmó. La forma que adoptaron esos cristales de agua fue la de la flor del cerezo. Lo repitió con otras flores y la forma del cristal siempre replicaba la geometría de la flor. Es una información profunda, vibracional, que persiste y resuena: el agua la capta y la registra, y al cristalizar se visibiliza y podemos contemplar su geometría.

En otro experimento, le entrego un frasco con agua de un lago contaminado y que no cristalizaba armónicamente, a un monje zen que meditó y proyectó su beatitud sobre él. Cuando cristalizo una gota al microscopio se desplegó un cristal muy hermoso. La intención del monje había modificado su estructura confiriéndole armonía. Por tanto, a escala subatómica, el agua es capaz de captar y almacenar vibraciones de emociones y pensamientos.

También tomo un frasco de agua destilada y la expuso a palabras insultantes, agresivas y violentas y pudo comprobar que cristalizaba muy mal y con cristales aberrantes.  Sin embargo otras fueron sometidas a palabras dulces y amorosas y cristalizaron con formas muy bellas. Los cristales más bonitos fueron “Gracias” y “Amor”. En cada idioma, la palabra “Gracias” contiene la vibración natural de esa emoción, de la gratitud, de la intención agradecida, de ese estado anímico humano. Por lo tanto, esa vibración originaria es lo que transmitimos y el agua recibe.

También ha estudiado el efecto de la música y de las imágenes en el agua y considera  que el agua tratada con buenas vibraciones  es la medicina del futuro.

Masaru Emoto describe el Agua de Manantial como la mejor, porque al manar está dispuesta a servir a todo el que quiera beberla. Sin embargo el agua del grifo está enferma, mortecina y no vibra. Así lo denotan los feos cristales que genera.

Nos recomienda etiquetar las botellas de agua  con la palabra “Gracias” o “Amor” para vivificarla y sentir agradecimiento por la que nos limpia en el baño, que al salir por el desagüe llevará esa carga de amor a los ríos y al mar y los mejorará. Aunque considera que deberíamos ser muchos para conseguirlo, por eso educar a los niños en el respeto y amor al agua es fundamental.

Su principal preocupación para los años venideros era purificar la atmósfera y el agua, en pos de un futuro mejor. Nos ha quedado su legado y la responsabilidad de la que no nos exime el desconocimiento.

Desde que hay vida: agua y vida son sinónimos. Y la vida es la primera forma de conciencia. El agua es el bien más importante de la tierra. Debería ser el principal objeto de estudio de la humanidad. 

Bebe cada mañana un vaso de agua bendecida por ti mismo, con tu gratitud y tu intención amorosa. Trata al agua con todo el cariño… porque eres tú mismo. Somos un 70% agua.

Artículo del que se extracto esta información.

Documental “Mensajes del agua”

Libros de Masaru Emoto 

 

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