Medicina Tradicional China

La Medicina Tradicional China tiene cinco mil años de antigüedad y los médicos chinos sólo cobraban mientras los pacientes estaban sanos. 

La Medicina Tradicional China colabora con la salud y nos pide que conectemos con la naturaleza. Sostiene que todos tenemos la capacidad de auto-curarnos

No trata sólo los síntomas aislados en ciertas partes del cuerpo. Fomenta que tomemos conciencia de nosotros mismos como entidades completas, lo que a su vez promueve la fortaleza y la curación. Los Seres humanos son un aspecto más de la naturaleza. 

Todos los trastornos y enfermedades son el resultado de un desequilibrio en el cuerpo.

El aspecto Yin se asocia con la sombra, el frió, la contracción, la luna, el agua, la inactividad, lo femenino y la materia. El aspecto Yang es el calor, la expansión, el sol, el fuego, la actividad, lo masculino y la energía. Son las dos caras de la misma moneda.

La tensión dinámica y la transformación constante que tienen lugar entre el Yin y el Yang es lo que crea la energía que nutre la naturaleza y la vida humana. La unión de estos dos tipos de energía es lo que crea la nueva vida. El Yin y el Yang hacen girar el mundo.

El símbolo del Yin y del Yang, el Tao, es un círculo medio negro (Yin), medio blanco (Yang), dividido por una línea curva que representa el incesante movimiento y la dinámica subyacente  a toda forma de vida, así como  el armonioso equilibrio que existe entre las fuerzas opuestas. Hay un punto negro en la zona blanca y uno blanco en la zona negra, que ilustra que ningún fenómeno es exclusivamente Yin o Yang.

La Medicina Tradicional China describe todas las partes de nuestro cuerpo, incluidos los órganos y los fluidos, como Yin o Yang, y contempla la salud como la capacidad para mantener el equilibrio interior entre ambos opuestos viviendo en armonía con los principios naturales del universo.

El Chi es la energía de vida natural del universo que activa el cambio y el movimiento. Es la fuerza creativa que lo impregna todo. Es inmaterial e invisible; sin embargo, tiene la capacidad de producir efectos materiales y visibles, como sucede en el momento de la concepción, en que se crea un bebé.

Aunque la ciencia occidental no reconozca el Chi, los terapeutas chinos llevan más de tres mil años trabajando para armonizar este flujo. El Chi recorre nuestro cuerpo a través de una red de senderos o meridianos. 

Los meridianos son canales invisibles que recorren todo nuestro cuerpo y conectan los órganos vitales con sus diferente partes. 

Cuando el Chi fluye sin problemas, hay salud. Cuando se obstruye en alguna parte, se producen las enfermedades

El Chi es esencial para que se produzca Sangre y la hace circular por los vasos sanguíneos. Existe una relación de interdependencia entre la Sangre y el Chi. En la misma medida en que se necesita el Chi para la producción y la circulación de la Sangre, esta última alimenta nuestros Órganos, que son los que generan y mantienen el Chi.

Puesto que la Sangre es Yin y el Chi es Yang, la armonía entre ambos simboliza la totalidad que representa la salud.

La Sangre se almacena en el Hígado y el Chi, en los Riñones. La Medicina Tradicional China contempla los órganos como estructuras físicas y anatómicas, con funciones similares a los órganos de la medicina occidental, pero con unos ámbitos energéticos y de influencia más amplios, que incluyen los meridianos que conectan los órganos con otras partes del cuerpo.

Debemos ser conscientes de que existen nuevas formas de relacionarnos con nuestro cuerpo, corazón y mente, y que de esta forma podemos recobrar el poder sobre nosotros mismos.

Información extractada del libro Medicina Tradicional China para la mujer de Xiaolan Zhao 

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