Labradorita

El misterio, atracción y belleza que ejerce a la vista la mezcla de colores de la Labradorita, marcó la preferencia a la hora de elegir una piedra personal a toda persona comprometida con el arte de la magia y la alquimia en tiempos antiguos.

Como cristal de sanación, la energía de la Labradorita ejerce una vibración protectora a su portador en el sentido de que resuena con la conciencia y la atención del presente en cada momento, alejando ideas ilusorias, limitadoras, de duda, temor o miedo.

Como piedra personal su eficacia es exigente en el sentido de que despliega sus cualidades solamente en personas de intención impecable, sino, tan solo es un mineral original.

La consciencia mineral resuena con el latido del corazón, no con la expectativa de la mente. Sin embargo, la Labradorita, como piedra mágica por excelencia, facilita el camino que nos lleva a hacer realidad nuestros sueños personales, siempre y cuando escuchemos lo que nuestra alma desea y la mente este de acuerdo y no ponga trabas o dudas, y para ello, la impecabilidad, el avanzar hacia nuestro objetivo con una intención pura, desprovista de engaño y auto-engaño, es imprescindible para que su vibración se acople en cada uno de nuestros latidos. (El alma vive al lado del corazón, no dentro del cerebro).

Otra de sus valiosas cualidades como cristal personal es la capacidad de inspiración creativa: facilita el desbloqueo de recursos creativos sobre todo cuando lo que se necesita es soluciones a problemas que requieren soluciones sencillas y fáciles que la mente y sus miedos no ve; de ahí su cualidad de desvelar, de apartar el velo que en ocasiones nubla el entendimiento y que en otros momentos se definía como poderes mágicos de la Labradorita

Desde tiempos antiguos la Labradorita ha sido utilizada para recordar los sueños situándola cada noche debajo de la almohada.

En 1940 se descubrió un importante yacimiento de Labradorita en Finlandia y se empezó a comercializar con el nombre de Espectrolita.
La Labradorita se descubrió en 1770 en la península del Labrador en Canadá, de ahí su nombre. Pero también se encuentra en la zona del Loira en Francia, en Ucrania y en Noruega así como en algunos lugares costeros de Brasil. La Labradorita de tonalidades grisáceas proviene de Madagascar.

Los antiguos chamanes la llamaban “la piedra del arco-iris de la luna”.

Información obtenida de la bibliográfica de Nina Llinares

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