Metafísica de la carta natal

La carta natal representa tanto las características de la personalidad de un individuo como las circunstancias de su vida. Nuestra vida es la experiencia que la conciencia tiene de ella, se crea mientras la vivimos. La música “está” en la partitura, pero no tiene existencia previa a su ejecución. Es la conciencia quien la hace sonar, es en la conciencia donde se da a conocer.

Leer a Alejandro Lodi me ha inspirado el titulo de esta publicación y la necesidad de compartir un extracto de la introducción de su libro Astrología, conciencia y destino. Espero que os resulte interesante.

El despliegue del mapa astral de nuestro nacimiento revela la conexión entre conciencia y destino, siendo el mándala astral, el símbolo del viaje de la conciencia y Quirón el portal a la dimensión espiritual del viaje, a la experiencia del dolor como puente orgánico entre la vivencia personal y la percepción transpersonal.

La carta natal como espejo nos devuelve (y nos hace conscientes de) una nueva realidad acerca de nosotros mismos y del mundo. Pero también implica la paradoja de que nos ayuda a encontrarnos, al mismo tiempo que no nos deja definirnos. Solo descubre su cualidad cuando nuestra conciencia se reconoce en los hechos de nuestra historia personal. Si la conciencia no está activa, el alma no se revela.

La carta natal, como carta de navegación, describe nuestro viaje sin definir cuál es, trasparenta orientaciones oportunas sin anunciar puertos de llegada. Aporta indicaciones, no instrucciones. Incita a direcciones, no impone misiones.

No estamos separados de la eterna actividad del universo. La energía de la vida necesita de la experiencia en la forma para expresar su cualidad. Energía y forma son dos dimensiones de un único proceso, en necesaria y orgánica correspondencia. Si existe una psique humana es porque se corresponde con una psique cósmica. No es un modelo de lo que debemos hacer ni es la causa de nuestras vivencias, sino una sincronicidad, un sistema de respuestas recíprocas y simultáneas.

Profundizando en la clave psicológica, la carta natal deja en evidencia que cierta incomodidad y sufrimiento de nuestra vida es efecto de “una interpretación desafinada” de la matriz energética que nos constituye. Representa una distorsión respecto a lo que sugiere nuestra naturaleza. Esta distorsión no es un error. Es inevitable y una condición del viaje de la conciencia, todos despertamos a niveles creativos de nuestro Ser a partir de descubrir lo que no somos.

Somos identidad personal y destino, lo que creemos ser y lo que nos ocurre, yo y mis vínculos. El principio de correspondencia nos invita a ver relación allí donde nuestra percepción disociada ve separación. El alma descubre vínculos allí donde el espejismo de la personalidad necesita ver divisiones.

La astrología  se compone de símbolos que representan principios energéticos, vivencias psicológicas y acontecimientos. Toda vibración energética se corresponde a una vivencia psicológica y con sucesos de la vida cotidiana.

El símbolo es la energía que toma forma, tanto como la forma que expresa la energía

Energía, psique y cuerpo son distintas dimensiones de una misma realidad.

Que la carta natal sea un círculo sugiere el viaje de la conciencia como una experiencia curva. Ese movimiento en espiral del despliegue del Ser, es resultado de una dinámica existencial polar. El desarrollo de la psique como una doble hélice. El pulso consciente y no consciente que teje nuestra existencia. El yo y el destino en caduceo. 

El mándala astral nos dice que somos vínculo, no individuos separados. La conciencia mandálica disuelve la fantasía de separatividad. Somos aquello que creemos ser y lo que no sabemos que somos. 

El despliegue de la conciencia no tiene punto de llegada. Es una incesante oscilación entre polos desde que despertamos a la vida hasta que retornamos al misterio.

La carta natal expone los contenidos con los que nos identificamos tanto como aquellos otros en los que no nos reconocemos y que cobran, entonces, entidad como destino. La carta natal nos informa que ese destino nos pertenece y que tiene un potencial de creatividad insospechado.

La carta natal es una metáfora de los propósitos que la vida tiene con nosotros

La personalidad no quiere transformarse, sino ratificarse. El alma no quiere fijarse, sino circular. Y en esta dinámica  entre personalidad y alma, entre lo que anhela permanecer y lo que propicia mutar, se desarrolla el viaje de la conciencia.

Las posiciones de los planetas en una carta natal y las relaciones entre ellos muestran diseños que permiten significar la organización psíquica interna de una persona y el vínculo con su destino. La carta natal no es real, es solo un mapa que adquiere realidad en la exploración de la vida. Una vida humana no es una obra ya conocida con la que solo reste ser consecuente, sino una creación vincular, una co-creación de la que participa tanto nuestro propósito consciente como el que florece en las redes vinculares en la que estamos entramados.

La carta natal es una estructura vibratoria que se da a conocer mientras se desarrolla. La experiencia de la vida nos presenta los desafíos en los que se revela la conciencia de lo que somos. Los movimientos planetarios marcan los tiempos de nuestros procesos biológicos y psicológicos, pero fundamentalmente de las crisis de revelación de lo que profundamente somos.

La carta natal no puede anticiparnos los sucesos concretos, pero si la naturaleza del tiempo en el que son vividos y los desafíos de destino que representan para los rasgos más fijos y temerosos de nuestra identidad en el viaje de la cocreación de aquello que somos.

La astrología delata la personalidad y transparenta el alma. No mejora el yo, sino que enfrenta a la conciencia con la necesidad de su transformación. Habilita una información del alma que conmueve la imagen que pretendemos conservar de nosotros.

Transparenta el estado de ecualización entre identidad consciente y misterio inconsciente. Describe el juego de luz y sombra en cada interacción de la consciencia con el destino. Contrasta las crisis de la personalidad con las oportunidades del alma.

En nuestra vida opera una intención, se expresa una inteligencia. Nuestra vida no es nuestra.

La astrología representa la suma de todas las nociones psicológicas de la antigüedad. Carl Gustav Jung y R. Wilhelm (El secreto de la flor de oro).

La Técnica Metamórfica y el Reiki también ayudan a re-conectar con nuestra esencia. Te propongo experimentar una sesión.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.