Vitamina C y cáncer

Este artículo sobre la Vitamina C es un compendio de la información mencionada en los vídeos adjuntos y de mis propias reflexiones. No se crean nada. Investiguen y lleguen a sus propias conclusiones.

El biólogo español Oscar Aguilera Martínez, Coordinador del Departamento de Oncología Traslacional del Instituto de Investigación Sanitaria de la Fundación Jiménez Díaz, menciona en las entrevistas adjuntas al final del artículo, que la Vitamina C tiene propiedades anti-tumorales administrada por vía intravenosa.

Afirma que hay una evidencia clínica en muchos estudios, aunque no se conozcan aún las rutas metabólicas. La vitamina C es capaz de modular algunos enzimas que están muy implicados   el metabolismo de las células tumorales y se estima que puede prolongar la vida de pacientes terminales hasta en 3 años. No es tóxica y no tiene efectos secundarios.

La reticencia en el manejo clínico, en tratamientos de cáncer, de la Vitamina C, se debe a la falta  de datos moleculares sobre el mecanismo de acción. Pero también hay muchos fármacos de los que no se saben las rutas metabólicas que se están administrando.

Los estudios de investigación no obtienen la financiación que necesitan porque  las moléculas naturales no se pueden patentar. Pero los grandes laboratorios farmacéuticos utilizan muchos de los recursos públicos para sus investigaciones y deberían revertir parte en el estudio de estas moléculas.

Reflexión propia: Si, como se menciona en la entrevista, todos los enfermos de cáncer tienen, a nivel bioquímico, una baja concentración de vitamina C en sangre, mantener estos niveles óptimos debería de ser una prioridad preventiva.

La Vitamina C tiene, entre otras propiedades, la de fortalecer el sistema inmune y repara la malla de colágeno de nuestros tejidos.

Reflexión propia: En la entrevista hacen referencia a que la existencia de moléculas naturales con propiedades anti-tumorales se conoce desde la antigua Grecia y desde la época del imperio romano en palabras de Galeno. Por lo que opino que el respaldo científico lo da la vida misma y que la ciencia actual, que esta basada en dar explicación a lo que existe, no se ha inventado nada. Las terapias naturales llevan demostrando sus resultados desde hace milenios, y muchas están documentadas, aunque no de la forma que quieren los científicos de hoy en día, que se preocupan más del como, que del que, sobre todo en principios no patentables.

Pasando al otro extremo, un estudio sobre 3.000 tratamientos para el cáncer, dio como resultado que solo el 11% tiene una eficacia demostrada. El problema es que las moléculas anti-tumorales  químicas también tienen efectos en otras moléculas adyacentes al tumor, además de que muchas terapias son inmunosupresoras y debilitan el sistema inmune. Nuestro sistema inmune es esencial no solo para evitar la expansión del cáncer sino también evitar la metástasis a otros tejidos.

Discovery salud ha publicado que en el último decenio, en más de 4 o 5 estudios, se ha demostrado que la quimioterapia, independientemente de que pueda reducir el tumor, afecta a rutas metabólicas que convierten el cáncer en metastásico. Hay un balance muy fino entre los beneficios y los perjuicios de la quimioterapia.

Existe un movimientos de oncólogos que está sosteniendo que es mejor utilizar la quimioterapia en micro-dosis durante más tiempo para permitir al organismo recuperarse.

En el año 2004 se publico un artículo científico, realizado en EEUU y Australia, que establece que solo en el 2% de los pacientes se puede demostrar que la supervivencia se debe al tratamiento de quimioterapia. Esta ha de ser depurada, y el hígado y los riñones son órganos que se ven afectados por los tratamientos, debido la exposición a concentraciones demasiado altas de la misma.

Para tratar una enfermedad siempre deberíamos de ir a la causa de las causas. Hipocrates 

El cáncer no solo es una enfermedad genética, sino también metabólica. Se sabe que cuando el entorno de las células es ácido, el oxigeno no puede llegar al interior de las mismas y se ahogan. Los estudios demuestran que si el metabolismo no es la causa, si está totalmente implicado con el origen del cáncer.

Reflexión propia: Para la detección de un posible cáncer se utiliza el PET que consiste en inyectar al paciente glucosa marcada radiactivamente, porque consideran que donde hay mayor requerimiento de glucosa, es donde esta el tumor. Por lo que la reducción del consumo de azucares debería ser una prioridad en cuanto a los sistemas de prevención y la total eliminación de la dieta, una vez detectado. Las recomendaciones dietéticas no forman parte del protocolo sanitario actual en tratamientos de cáncer y las pocas que se dan son bastante obsoletas.

Para una comprensión más completa de lo aquí expuesto, recomiendo la visualización de las entrevistas que acompañan este artículo.

Vuelvo a reiterar la necesidad de tener un criterio propio sobre esta información, puesto que nuestras creencias afectan directamente a la efectividad de los tratamientos y a nuestra vida.

Considero que de nosotros depende en gran parte mantener un sistema inmune en optimas condiciones a través de la alimentación, la suplementación vitamínica asesorada por profesionales y el cuidado de nuestro sistema nervioso.

Esta entrevista se realizo hace 2 años y esta otra recientemente. El avance en el tema es escaso.

Sigan investigando si lo consideran oportuno.  Hay libros e internet es otra herramienta que permite el acceso democrático a la información y nos obliga a aprender a discriminar, a tener nuestro propio criterio.

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La Técnica Metamórfica y el Reiki ayudan a llevar los procesos de salud con más serenidad, trabajando sobre el sistema nervioso, otro gran aliado en la recuperación de la misma cuando se encuentra en equilibrio.

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